Cometer errores es parte primordial del aprendizaje. Así como nos equivocamos en el trabajo, en nuestra relación y en algunas decisiones de nuestra vida, también es normal (e incluso necesario) que cometamos errores en el ámbito financiero.

Conforme crecemos, también cambia nuestra concepción de la vida, y por ende nuestros planes y objetivos ya no son los mismos que cuando teníamos otra edad. Por ejemplo, la concepción del ahorro para el retiro no es la misma a los 20 años que cuando tenemos 50 años.

A continuación haremos un breve análisis de los errores financieros más comunes que cometemos conforme pasan los años y que perjudican nuestro retiro.

De los 20 a 30 años

Regularmente de los 20 a los 30 es cuando ocurre el mayor derroche de dinero. El retiro y la vejez suelen verse como algo muy lejano y por ello es bajísima la proporción de adolescentes que se proponen ahorrar desde los comienzos.

Es muy común que las marcas formen parte de un tipo de lenguaje que nos identifica con ellas, y quien no puede acceder a su adquisición corre el riesgo de sentirse excluido. Este tipo de comportamiento se conoce como «la trampa del estatus».

Otro error muy grave es que gastamos de más con las tarjetas de crédito, pero más grave aún es la costumbre de pagar el mínimo del resumen mensual sin tener en cuenta los altos intereses que suelen cobrar los bancos emisores del plástico.

Aquellos que comienzan a ahorrar cerca de los 20 años logran que su dinero se multiplique varias veces gracias a la magia del interés compuesto, el cual hace que la base que compone el cálculo crezca de manera exponencial si no se realizan retiros.

De los 30 a los 40 años

Esta es la edad en la que se suelen tomar las «grandes decisiones», algunas de las cuales pueden desembocar en errores financieros que luego se lamentan.

Uno de los errores más comunes desde el punto de vista financiero pasa por los matrimonios que terminan pronto y dejan a ambas partes en una situación económica menos favorable que antes de consumar el mismo, ya sea por bienes compartidos que tienen que malvenderse o por separaciones conflictivas.

Otro error típico de esta edad pasa por tener el rígido objetivo de una casa propia, y endeudarse a largo plazo y de una manera drástica para poder cumplirlo hipotecando de alguna manera una parte importante de los ingresos futuros.

De los 40 a los 50 años

Es a los 40 cuando nos encontramos más sólidos en términos de experiencia y por ello el período que va hasta los 50 suele ser el de más altos ingresos de la vida.

Por más que se haya desperdiciado mucho tiempo, no es tarde aún para comenzar a ahorrar para la vejez, y menos ahora que la esperanza de vida ha aumentado.

Otra de las disyuntivas que suele surgir a esta edad es la de si destinar el ahorro al retiro propio o a la compra de un auto, departamento o educación privada para los hijos, en caso de tenerlos. Frente a esto, lo mejor es que primero nos aseguremos de contar con ciertos ingresos para la tercera edad y luego destinar el resto para los otros ítems en cuestión.

Más de 50 años

El mayor error que cometemos en esta etapa es dejarnos asesorar por falsos profesionales que buscan tener una ganancia propia en lugar de ayudar a los clientes a cumplir sus objetivos.

Es fundamental resignar la ambición de altas tasas de retorno y diversificar lo más posible entre distintos rubros, de manera de estar lo más cubierto posible ante situaciones de crisis financieras y no correr el riesgo de perder el dinero ahorrado durante toda la vida justamente en el momento en que se vuelve más necesario.

Estamos seguros de que hay más errores que cometemos a los largo de nuestra vida, por tal motivo lo más importante es saber detectarlos a tiempo para cambiar el rumbo de nuestras finanzas a largo plazo.